OPINIONES Y COMENTARIOS
Julio Ricardo Blanchet Cruz
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¡Los milagros
no existen!...
La mayoría, la aplastante mayoría, no ha registrado su
celular. Y ya hasta han promovido un
amparo personal -con machote para poner los datos personales- listo para
presentarlo ante el sumiso Poder Judicial. Que, seguro votará en contra del
gobierno...
Y no son pocos los que aparecen en la red pidiendo unirse
a sus diferentes causas y piden un clic de aprobación para seguir apoyando. La empatía con el Planeta genera seguidores;
pero en términos generales, el clic es toda su aportación...
Otros piden manifestarse en las calles, perjudicando a
terceros que nada tienen que ver con sus problemas. Hay quienes se han llegado a inmolar públicamente
para llamar la atención a su lucha; pero en unos días la noticia queda en el
archivo...
Las huelgas de hambre son muy efectivas logran su cometido,
pues el dejar de comer y sólo tomar agua, mientras no se resuelva el problema que
los llevó al ayuno, permanece vigente en la información y conforme pasen los
días, va captando cada vez más atención...
Pero el ayuno se puede llevar a cabo en la soledad, es
decir, sin hacerlo público; teniendo muy clara la meta y cumplirlo cabalmente. Solo que dejar de comer, cuando hay tanta
gente que a las 11 de la mañana ya se andan “desvielando” de hambre -y eso
que desayunaron antes de salir de casa- es muy difícil; y pocos son los que se
atreven...
Pero los terremotos recién ocurridos en Venezuela, deben
de dejar una enseñanza; no sólo en la forma de construir las ciudades; sino en
la forma de entender al organismo y sus desconocidas capacidades de
regeneración...
El que hayan rescatado vivas a personas que llevaban
sepultadas bajo escombros 17 días, sin que a ninguna de ellas se le haya
reportado como enferma de algo. Lo que
hace recordar a los recién nacidos que sobrevivieron durante 15 días al
terremoto de 1985 en la Ciudad de México...
Son pruebas fehacientes de la capacidad del organismo de
curarse a sí mismo...
Yo puedo garantizar, porque a eso me he dedicado desde
hace años, que 15 días de ayuno rejuvenece cuando menos 10 años. No nada más en apariencia; al verse más
delgados, con entre 12 y 15 kilos menos -dependiendo del sobre peso que se
tenga- sino en su estado de salud...
Toda vez que el sobrepeso, la obesidad, derivada de una
alimentación equívoca, es la matriz de la mayoría de las enfermedades. Entre ellas, responsable de la pandemia silenciosa
como llaman a la diabetes. Y el ayuno las
cura; y encima de todo, es gratis...
En varias partes del mundo existen clínicas donde la
gente va a ayunar, bajo una supervisión médica, que viene costando
significativamente mucho menos que los tratamientos con medicamentos...
Los resultados son sorprendentes. Podría anexar al presente, los testimonios de
gente que ha ayunado. Y de reconocidos
médicos como el Maestro Jesús Kumate (1924 - 2018) quien lo hizo por
escrito...
Pero en estos tiempos de IA, pueden pensar que son
falsos. Por lo que mejor respaldo lo
dicho, con el irrefutable ejemplo que nos da la propia Madre Naturaleza; ya que
todos sus hijos, si se enferman, ayunan y se curan...
Desde luego que esta Columna no va a ser borrada por los
mafiosos laboratorios que irían a la ruina si esto se difundiera. Ni hay una fórmula secreta inventada por
nadie, con dosis específicas ni ofertas del 3 X 1...
Pero a pesar de que la humanidad está enferma; y de que
los enfermos ciertamente que quieren curarse, toda vez que los enfermos no
pueden ser felices. Las enfermedades no hacen feliz a nadie -si eso fuera,
todos querrían estar enfermos-...
No se duda que eso quieren; que los curen. El problema es que no quieren curarse ellos
mismos; o no saben que pueden hacerlo...
Pero ahí les dejo la nota a mis tres amables lectores,
por si algún día quedan atrapados durante un temblor, no se desesperen. Y si están enfermos y nomás no hay modo de
que se recuperen a pesar de las medicinas, pueden dejar de comer unos
días. Está probado que con el ayuno se
destapan las arterias. Y no hay que ir
al quirófano...
Pero que quede claro.
Los milagros no existen. Los
milagros hay que hacerlos. Y seguro que
no se hacen rezando.
Hasta la próxima, si el Sol me presta vida.