OPINIONES Y COMENTARIOS
Julio Ricardo Blanchet Cruz
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Nomás no hay modo...
“Los hombres se
cansan antes de dormir, de amar, de cantar y de bailar, que de hacer la
guerra”. Homero (Siglo VIII antes de esta Era).
Por alguna otra razón que
no sea la vecindad y la envidia, es casi normal que los pueblos vecinos tengan
roses que llegan a la violencia y el odio...
Ahora Afganistán,
eminentemente bajo la Ley del Islam; y Pakistán, el segundo país con mayor
población musulmana, son vecinos colindantes y han iniciado una guerra ya
abierta...
El caso es, que al
parecer, los disque hechos a imagen y semejanza de alguna divinidad, no pueden
dejar de pelear hasta matarse. Nomás no
hay modo...
Y si bien es cierto que
los que se creen animales y se disfrazan, los therians, no están muy bien de la
cabeza, cuando menos no se matan entre ellos; aunque no sean normales...
En el entendido, de que
en estos tiempos a cualquier cosa le llaman normal. Lo mismo a que ya no hay balaceras tras el
asesinato de “El Mencho”; o que el General de cuatro estrellas, en un
hecho por demás fingido, mal actuado, haga pucheros ante el micrófono mañanero...
Poco faltó en el show, para
que la hija putativa del muy hijo de su rancho, acudiera solícita a apapacharlo;
y que mi General no se aguantara y se soltara berreando a todo pulmón...
No sería nada extraño, suele
suceder en los velorios, que el deudo -aquí no cabe la “a”, porque sería deuda-
permanece sereno, casi estoico ante el féretro del ser que se fue...
Pero de momento, llega
alguien; que, sin cruzar palabra, se miran, se abrazan y aquello se convierte
en un mar de lágrimas y de lamentos incontenibles. Ante el murmullo poco disimulado de los
presentes que preguntaban: ¿quién es?...
El caso es que ya mataron
a Nemsio Oceguera; pero todo sigue igual. Si en un cambio de gobierno, el pobre si
acaso cambia el nombre del amo. En un relevo
de capo, tampoco no muy cambian las cosas...
Máxime, cuando todo
indica que “El Mencho” ya estaba retirado y había dejado a sus sucesores
todo arreglado; lo que respalda la opinión de que nada va a cambiar...
Y esto se deduce, pues al
entrar en la casa donde vivía, se entiende que no era un lugar de paso, sino su
residencia fija, que además denotó, por su arreglo, que no tenía ninguna
preocupación de que lo fueran a detener...
Consciente de que, por sus
arreglos con los políticos, no sería traicionado; como finalmente sucedió. Ahora sólo queda esperar las consecuencias que
seguramente veremos, a no muy largo plazo.
Y nos vemos mañana, si el
Sol me presta vida.