OPINIONES Y COMENTARIOS
Julio Ricardo Blanchet Cruz
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¡O le dio el soponcio!...
Hace no muchos años, los maestros eran personas muy respetadas
dentro de sus comunidades. Que en alguna familia hubiera un maestro, era
encomiable; y si llegaba a ser director de alguna escuela, era un honor para la
familia y lo invitaban a comer a todas las casas...
Sin soslayar, que, a sus personales juicios y
apreciaciones, propinaban castigos físicos, como los reglazos en las palmas de
las manos; y giraban citatorios a los padres de familia para informarles la
situación académica y social de sus vástagos...
Al día de hoy, los sindicalizados y burocratizados
maestros, encargados de la formación de las juventudes, dan pena. Por no comentar de la porquería de planes de
estudio que se llevan...
Los legisladores deberían de enfocarse en los falsos señalamientos
de abusos sexuales contra los hombres, sin requerir más pruebas que la palabra
de las ofendidas...
Y más, cuando la supuesta violación se llevó a cabo meses
y hasta años después de ser denunciado el hecho; que, aun siendo falso,
conlleva el desprestigio social de quien es señalado por una acusación de ese
tipo...
No son pocas las veces, en que situaciones así han
terminado en rupturas familiares.
Cabe aclarar, que los niños y jóvenes también son
abusados por mujeres mayores, maestras entre ellas. Tenemos el caso de Emmanuel Macro,
el Presidente de Francia y su esposa que, aunque no se sabe que lo haya “seducido”,
se infiere que pudo haber pasado...
Sin embargo, los delitos no son evaluados de la misma
manera; y eso que hoy en día la ridícula igualdad de género está de moda...
Pero nunca será igual, en el lenguaje y la idiosincrasia del
pueblo, que te mienten la madre, a que te mienten el padre.
Cambiando de tema...
Los comunistas trasnochados que hay en la hoy
Legislatura, han propuesto que se castigue hasta con 9 años de cárcel, a quien
demande falsamente a los maestros...
Tratando de encontrar algo distinto, que no sean guerras,
asesinatos, fraudes, amenazas, traiciones niños palestinos asesinados, o cualquier
otra barbaridad a la que ya somos inmunes; pues como suceden todos los días, ya
nos acostumbramos...
Me puse a ojear las noticias que llegan y me detuve en
una que, tras las primeras líneas, me hizo reflexionar sobre los trans. Primero, porque habla de una mujer trans de
por allá de Misantla, a la que llamaban “La rabiosa”. Luego entonces no es una
mujer trans, es un hombre trans...
Que trabajaba como mesera en el bar “La Vicenta”, donde
la reportaron fallecida. Pero que en
realidad era hombre, como se especificó en el acta forense, donde su tragedia
quedó expuesta...
La muerte no pudo solapar su desviación y a La Naturaleza
no se le engaña. Pero finalmente, en vida, como las locomotoras que van en
medio del convoy, se puede decir, que enganchaba por los dos lados...
El caso hace reflexionar sobre el destino de cada uno;
pues el cuate se llamaba José Guadalupe; y era originario de la
comunidad llamada La Vigueta -pues con razón-...
Lo que no está claro, es si esos muertos se van al cielo,
o al infierno; o se quedan en el Limbo. Ni tampoco de qué o por qué falleció; pues la policía
fue llamada por los vecinos que escucharon disparos de armas de fuego; pero
cuando llegaron ya no tenía signos vitales...
No obstante, todavía se ignora si murió a causa de las
balas, o le dio el soponcio.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.