OPINIONES Y COMENTARIOS
Julio Ricardo
Blanchet Cruz
·
¡Con qué derecho!...
“La guerra es dulce para quienes no la conocen”. Erasmo (1466 - 1536)...
Todos,
o cuando menos la mayoría, sobre todo los que ya han vivido o viven en medio de
una guerra, dicen que luchan por la paz.
Pero ésta no llega, ni por asomo...
El
mundo está -y ha estado- constantemente en guerras. Y no parece que en el futuro se logre acabar
con ellas. Pues desconocen el origen de la
violencia...
Pues,
aunque aparentemente sean por la ambición del dinero. En el fondo es porque hay una Ley que dicta que
nadie puede dar lo que no tiene. Y las
Leyes del Universo son para todos, se acepten o no; gusten o no, todos estamos
sujetos a ellas. Como la Ley de la Gravedad,
por poner un ejemplo...
Y
como nadie puede dar lo que no tiene. Si
el hombre no tiene paz consigo mismo, no podrá nunca vivir en paz. Y para ello requiere, primeramente, de ser
feliz, en toda la extensión de la palabra...
Pues
quien vive feliz ve la vida de manera diferente a como la ven los que no lo son. No quiere pelear con nadie, se lleva bien con
todos. Hace lo suyo y no se mete con los
demás...
Pero
para ser feliz, se requiere de dos condiciones.
Una, estar sano. Y evidentemente
la humanidad no lo está...
Y
dos, que cada quién haga lo que le gusta; lo que vino a hacer a este mundo, a
esta vida; a lo suyo. Pues todos,
absolutamente todos, venimos a cosas diferentes. Por algo tenemos huellas digitales
diferentes. Y nadie puede ser feliz haciendo lo que no le gusta...
Hoy,
al mediodía, tuve el gusto de conocer a una persona que da conferencias internacionales
sobre la paz; y ya en la charla, sobre el tema le externé mi opinión, de que la
violencia, especialmente en contra de las mujeres, que es su referente, no es
un tema antropológico, sino alimenticio...
En
este Planeta, los animales que comen carne, son salvajes; y los que se
alimentan de plantas, son pacíficos. Ir
en contra de Las Leyes de la Madre Naturaleza, es ir mal encaminado...
Comer
carne y ser pacífico es un contrasentido biológico. Y aunque en el fondo todos queremos que el mundo
cambie -pues esto ya es una basura- el mundo no va a cambiar, si antes no
cambiamos nosotros...
Y
para cambiar al mundo, no hay necesidad de que seamos todos los que cambiemos. Será suficiente con que cada uno cambie; para
que el mundo -su mundo- cambie...
Si
no se está dispuesto a cambiar ¿cómo se le puede pedir a los demás que cambien? ¡Con qué derecho!
Y
nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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